Ayer, después de la bronca contenida, llegué a casa, Mati me
estaba esperando con su “Mami, teta, ti, acá” habitual de bienvenida, no
importa dónde me encuentre (es decir, si la voy a buscar al Jardín, pide lo
mismo delante de las maestras, por ejemplo… lo que quiere decir mirada de reprobación
total!!!). Yo le di, obvio, con un poco de culpa mezclada con “creo que esto es
lo mejor” y “todos me juzgan, los odio”.
A la nochecita, mientras improvisaba una cena rápida, el P
de la C y Mati se alistaban para ir a comprar lechuga y justo sale el Vecino
con su hijo de 14 meses. Charla va, charla viene (todos somos nuevos en este
edificio) ellos son colegas del P de la C, preguntan por el Jardín, hablamos de
dejar o no dejar a los chicos tan chicos, las habitaciones de M y de Genaro
(así se llama y Mati le dice “Nado”) están enfrentadas y ellos se saludan
siempre, qué lindos que son, sí, claro, pero dan trabajo, y sí, además, ella
toma teta aún (lanzo yo) y Vecino: G también! A full! Qué bueno que le seguís
dando… yo, tímida, sí, pero viste, va a cumplir 2, Vecino, y qué importa? Es lo mejor… y el colecho? G durmió
con nosotros hasta los 8 meses. Bueno, Mati duerme aún… qué genial! Lanza Vecino.
Lo invité a pasar, sentarse, el P de la C le invitó vino, casi lo llenamos de besos!!
Verlos jugar a los nenes (aunque Mati es medio egoísta con
sus juguetes) y nosotros compartir sin ser juzgados fue genial. Me fui a dormir
tranquila y, a las 2 am cuando Mati pidió teta, le di, así, sin culpa y seguimos
durmiendo todos juntos calentitos y felices.
La vida da revancha (dice de vez en cuando mi mamá). Lástima
que llovió y se me mojó la ropa recién lavada del tender…. Pero… la vida me va
a dar un sol bárbaro hoy y se seca todo!
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Si esto no es felicidad, qué es? |
(me animo a la
receta: corté pollo en cubitos, tomate, cebollita, especias, todo a la sartén.
Fideos coditos. Todo mezclado con crema
y chau pichi! Hasta al P de la C que no le gustan “las comidas blancas” [otro
post prometo] se lo comió gustoso!.
Viernes al fin!